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"POR QUE HAY QUE SABER DE NUESTRA PATRIA"

El escudo nacional mexicano
El Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, son los símbolos
patrios de México. Los orígenes de nuestro escudo son muy antiguos y
sus elementos han ido cambiando con el paso del tiempo. Su imagen
principal, el águila, está presente en la mitología de los
habitantes de Meso América, principalmente en piedras labradas y
pinturas murales.
El águila tiene un lugar muy especial en la vida cotidiana de los
antiguos mexicas o aztecas porque formó parte de su compleja
estructura social y religiosa. Parada sobre un nopal y en actitud de
devorar a una serpiente, el Águila representa el momento de la
fundación de la gran ciudad de México-Tenochtitlan en 1325. Esta
escena fue presagiada par varios sacerdotes indígenas, quienes
afirmaron que la honra y la gloria de esta ciudad jamás podrían ser
borradas.
Los mexicas creían que el sol, el dios que daba la luz y la vida, se
convertía en águila para salir a cazar estrellas. Esta majestuosa
ave volaba a diario de oriente a poniente, combatía a la noche y
renacía victoriosa; pero, para lograrlo, tenía que alimentarse de la
tuna, el fruto del nopal, que a su vez representaba para ellos el
corazón del hombre.
Por esta razón, en diferentes esculturas y códices prehispánicos
aparece con frecuencia el águila con una tuna entre sus garras. Esta
imagen siempre estuvo presente en la conciencia de los indígenas,
incluso tiempo después de consumada la conquista española.
Los misioneros y los conquistadores, en su afán de evangelizar a los
indígenas y convertirlos a la religión católica, le dieron una nueva
orientación al significado del escudo. Para lograrlo, cambiaron la
figura de la tuna por la de una serpiente. Con ello, trataron de
simbolizar la lucha entre el bien (el sol) y el mal (la serpiente).
Con el tiempo, los indígenas adoptaron este nuevo escudo, el cual
aparece por primera vez en 1581 en el Altas de la historia de los
indios de la Nueva España e Islas de Tierra Firme, del fraile
dominico Diego Durán; sin embargo, durante el virreinato, el escudo
se usó tanto con la tuna como con la serpiente.
Durante la guerra de Independencia, el águila fue usada en distintos
estandartes de los insurgentes, como el del general José María
Morelos y Pavón. Al término del movimiento de Independencia, la
Soberana Junta Provisional Gubernativa ordenó, el 2 de noviembre de
1821, el uso de un escudo con las armas nacionales que incluía un
águila con la corona imperial, parada sobre un nopal.
El 9 de abril de 1823, instaurada la República, el Congreso
Constituyente dispuso "que el escudo sea el águila mexicana parada
en el pie izquierdo sobre un nopal que nazca de una peña entre las
aguas de la laguna y agarrando con el derecho una culebra con
actitud de despedazarla con el pico", y que rodearan esta imagen dos
ramas, una de laurel y otra de encina.
Con esto, se introdujeron otros elementos al escudo nacional: la
rama de laurel, que simboliza la victoria, y la de la encina, que
representa la fuerza. Desde entonces, la posición del águila he
cambiando: apareció de frente, de perfil -izquierdo o derecho- y de
tres cuartos, de acuerdo con la posición política o ideológica de
quien usara el escudo. La corona se incorporó en esporádicas
ocasiones: el 10 de abril de 1865, por ejemplo, el emperador
Maximiliano ordenó que se usara un escudo con el águila de frente y
con la corona del imperio por encima de la cabeza.
Más tarde, el 30 de diciembre de 1887, el presidente Porfirio Díaz
ordenó que el águila se representara de frente, con las alas
abiertas de manera majestuosa, al estilo francés que dominaba esa
época . Tiempo después, al triunfo de la Revolución, Venustiano
Carranza intentó rescatar los orígenes indígenas del escudo
nacional, para lo cual expidió un decreto el 20 de septiembre de
1916, en el que se estipuló que el Águila debía ser representada de
perfil izquierdo, estar parada sobre un nopal que brota de una peña
rodeada de agua y tener ramas de encina y laurel en la parte
inferior.
El 5 de febrero de 1934, el presidente Abelardo L. Rodríguez dispuso
que el escudo sólo podría ser usado por las autoridades civiles,
militares y del Servicio Exterior -embajadores y cónsules-, y en
monedas y medallas.
En 1968 el presidente Gustavo Díaz Ordaz expidió una ley en la que
se dice que el Escudo Nacional estará constituido por el águila
mexicana de perfil izquierdo, con las alas "ligeramente desplegadas
en actitud de combate", parada con "su garra izquierda sobre un
nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago", y
sujetando con la garra derecha y con el pico, "en actitud de
devorar", a una serpiente.
Una rama de encina y otra de laurel formarán "un semicírculo
inferior" y estarán unidas "por medio de un listón dividido en tres
franjas, que cuando se represente el escudo nacional en colores
naturales", corresponderán "a los de la bandera nacional".
El modelo de este escudo, que es el que usamos en la actualidad, fue
dibujado por el pintor Francisco Eppens Helguera y, después de haber
sido aprobado por los tres poderes de la Unión, el ejecutivo, el
legislativo y el judicial, se depositó en el Archivo General de la
Nación, en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec
y en la Casa de Moneda.
Para reforzar el uso de los símbolos patrios, en 1983 el primer
mandatario Miguel de la Madrid Hurtado expidió la Ley sobre el
Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. Actualmente, cualquier
reproducción del escudo nacional debe ser fiel al modelo diseñado
por el pintor potosino Eppens. El escudo sólo puede usarse en
monedas, medallas oficiales, sellos y papel oficial, y queda
prohibido utilizarlo en documentos particulares. Únicamente pueden
figurar en él las palabras "Estados Unidos Mexicanos". El escudo
nacional simboliza nuestra unión como mexicanos y nuestras raíces.
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